¿CÓMO HACER UN DUELO?

Otra de las preguntas recurrentes que realizan las personas que llegan a DurgaMayi es la siguiente:

¿CÓMO AFRONTAR UNA PÉRDIDA?

Cuando hablamos de la “Muerte” enseguida nos viene a la mente la muerte física de una persona. Pero en este artículo vamos a ampliar el concepto. Hoy tomamos consciencia de que a lo largo de nuestra vida pasamos por diversas “muertes”, que nos ayudan a desprendernos de lo que no nos sirve ya y a abrirnos a lo nuevo que nos llega. Aunque en un primer momento no lo vivamos como algo favorable, a la larga tomamos consciencia de que si no hubiésemos dejado “eso” atrás, no nos habríamos preparado para lo nuevo que llega. Muy poca gente está preparada para enseñar a pasar un duelo y la mayoría de las personas lo hacemos como podemos, aprendiendo sobre la marcha.

¿Con qué situaciones nos podemos encontrar que necesitan un duelo?

Podemos empezar hablando de las etapas de la vida. Cuando dejamos la infancia y pasamos a la adolescencia, cuando de la adolescencia tenemos que pasar a la juventud y después a la madurez como adulto.

Cuando te cambian de colegio o de casa.

Cuando dejamos un trabajo (o nos despiden) y tenemos que buscar uno nuevo.

Cuando los seres queridos se van (pasan a otro plano de consciencia. Se mueren)

Cuando finaliza una relación de pareja.

Cuando hay un cambio físico brusco.

Cuando por motivos laborales cambias de país.

Cuando tus padres se divorcian y tu entorno cambia… Y miles de situaciones más que se nos plantean a lo largo de nuestra vida.

Si hacemos consciente la “pérdida” y nos damos un tiempo para integrarla en nuestra vida, tendremos la posibilidad de sacar un aprendizaje interior que nos fortalecerá como seres humanos. Pasar el duelo lleva un tiempo (este puede varias desde unos pocos meses a varios años) y la intensidad de este va a depender del lazo que nos unía al “objeto” y la forma de la pérdida.

Hay que tener en cuenta que durante el duelo es normal padecer síntomas físicos y psíquicos. El vacío en nuestro interior que deja “el objeto perdido” se traslada al mundo interno y los órganos corporales nos van avisando de qué se nos mueve interiormente. Una persona que atraviesa un duelo necesita hablar y procesar lo que siente ante la pérdida. Emociones como la tristeza, la ira, el miedo, la culpabilidad o la soledad, buscan las palabras como expresión y, así, descargan también el dolor.

¿En qué consiste pasar el duelo?

Podríamos definirlo como “tomar consciencia de la lucha interna que se establece dentro de nosotros/as al adaptar nuestros deseos a lo que la realidad nos impone y buscar solucionarla sin dañarnos y sin dañar”. En realidad, nos ayuda a trabajar el desapego. Entendiendo este como la liberación del miedo a la pérdida para comenzar a disfrutar realmente de lo que tenemos o de la persona que amamos. Una máxima budista dice: “Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora”.

La realidad se muestra implacable y pide que abandonemos las ligaduras que nos unían al “objeto” desaparecido. Ante esta premisa surge una oposición, una rebelión, incluso se puede llegar a dar una negación del hecho, y esto nos llevaría a un sufrimiento duradero. Cuando esto sucede, se establece una lucha en la que la persona se aparta de la realidad, se inhibe, no le interesa el mundo externo y se refugia en su interior, conservando, sobre todo, los recuerdos que le ligaban al “objeto” ausente. Pero si el duelo se hace adecuadamente, el sufrimiento desaparece al cabo de un tiempo, y lo normal es que la realidad obtenga la victoria.

ETAPAS DEL DUELO

Elisabeth Kübler-Ross (psiquiatra suiza-estadounidense) nos habla de 5 etapas por las que pasa la persona que está en duelo.

1. Etapa de la negación

Esa negación puede inicialmente amortiguar el golpe de la muerte de un ser querido (o cualquier muerte simbólica) y aplazar parte del dolor, pero esta etapa no puede ser indefinida porque en algún momento chocará con la realidad.

2. Etapa de la ira

En esta fase son característicos los sentimientos de rabia y resentimiento, así como la búsqueda de responsables (fuera de uno/a mismo/a) o culpables. La ira aparece ante la frustración de que la muerte (pérdida) es irreversible, de que no hay solución posible y se puede proyectar esa rabia hacia el entorno, incluidas otras personas allegadas.

3. Etapa de la negociación

En esta fase las personas fantasean con la idea de que se puede revertir o cambiar el hecho de la muerte (pérdida). Es común preguntarse ¿qué habría pasado si...? o pensar en estrategias que habrían evitado el resultado final, como ¿y si hubiera hecho esto o lo otro?

4. Etapa de la depresión

La tristeza profunda y la sensación de vacío son características de esta fase, cuyo nombre no se refiere a una depresión clínica, como un problema de salud mental, sino a un conjunto de emociones vinculadas a la tristeza naturales ante la pérdida de un ser querido. Algunas personas pueden sentir que no tienen incentivos para continuar viviendo en su día a día sin la persona que murió (o la pérdida que sufrió) y pueden aislarse de su entorno.

5. Etapa de la aceptación

Una vez aceptada la pérdida, las personas en duelo aprenden a convivir con su dolor emocional en un mundo en el que el ser querido (o el “objeto” anhelado) ya no está. Con el tiempo recuperan su capacidad de experimentar alegría y placer y entienden que esta “pérdida” es un proceso natural de la vida.

Hoy en día queda demostrado que las personas no pasan necesariamente por todas estas etapas ni en ese orden específico, así que el duelo se puede manifestar de distintas maneras y en momentos diferentes para cada persona.

PASOS PARA SUPERAR UN DUELO

  • Dedícate una semana para ti, sólo para ti. Mírate por dentro ¿qué sientes? No escondas las emociones que están en ti. Llora si tienes que llorar, ríe si tienes que reír, despotrica si tienes que despotricar, suelta todas aquellas emociones que están dentro, estancadas, haciendo daño. No intentes aparentar que todo va bien. NO VA BIEN. Hay una pérdida que asumir y una vida que retomar.
  • Si no puedes hablar con alguien, por ahora, es bueno que escribas lo que estás sintiendo.
  • En cuanto puedas hablar con personas de tu confianza, hazlo. Esta es una de las formas que existen que nos ayuda a ir aceptando lo sucedido.
  • Plantéate crear nuevas rutinas para la nueva etapa que comienza. Deslígate de todo aquello que te recuerda a lo que partió y quédate con lo que te ayude a evolucionar.
  • Alimenta tu cuerpo, aunque no te apetezca comer. Date gustos y caprichos si esto te ayuda a abrir tu apetito.
  • Es importante que hagas lo posible por relacionarte socialmente. Apúntate a clases de baile, a talleres de crecimiento personal, a talleres de manualidades, a reuniones vecinales, tertulias con amigas/os…
  • Medita, reza, ve aun centro cultural, a una iglesia, a una mezquita, a un templo, a la Naturaleza… Esto traerá paz y te ayudará a conectar con la parte más sagrada de ti.
  • Escribe una carta al “objeto” de tu pérdida. Pon en ella todo lo que sientes, lo que le dijiste y no escuchó, lo que quieres que sepa, lo que su acto te ha hecho sufrir, el miedo que te da soltarlo… Cuando esté escrita la lees en alto y la quemas (siempre en un margen de seguridad) y visualizas como el humo se lleva tu dolor.

Espero que este artículo ayude a dar luz sobre esta demanda que plantean los/as clientes/as que se acercan a este Centro.

 

Raquel Santos Bartolomé (Durga)

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