7 ENSEÑANZAS DE ALBERT ELLIS

El día que conocí la vida y enseñanzas de Albert Ellis, simplemente empecé a practicarlas y descubrí que la psicoterapia puede ser una poderosa arma para solucionar la mayor parte de los problemas emocionales de la gente.

Así lo explica Ellis, cuando él mismo se autoaplicó su terapia para superar su timidez y su miedo a conocer e intimar con mujeres.

Por ello, y para que más gente conozca al padre de la terapia racional, quisiera mostrar, a modo de resumen, 7 de las enseñanzas de Albert Ellis, un auténtico genio, bajo mi punto de vista.

1. El modelo A-B-C, base de las enseñanzas de Albert Ellis

Desde la terapia racional se postula que no es la situación ni la adversidad la que está provocando directamente tu malestar emocional, sino que somos las personas mismas, con nuestras creencias y pensamientos, las que nos autogeneramos el sufrimiento.

En este sentido, el modelo A-B-C enseña a la persona a poner en orden estos conceptos y a ver la relación entre pensamientos y emociones. El A sería la situación activadora, la adversidad o el problema. El B serían nuestros pensamientos y creencias y el C serían las consecuencias de esos pensamientos, es decir cómo estamos a nivel emocional y cómo nos comportamos.

Si mis B son racionales, mis C serán sanas y normales, pero si mis B son irracionales, mis C serán muy desagradables y negativas.

2. Las creencias irracionales

Son las B en el modelo antes descrito. Pero cuando le ponemos el apellido de “irracionales” queremos decir que no se sustentan en una lógica ni son realistas, es decir, son pensamientos que pasan por nuestra cabeza de forma automática sin que exista un proceso de razonamiento que los cuestione ni confronte con la realidad que vivimos.

A consecuencia de ellas, las personas sufren de forma exagerada y no actúan de la mejor manera. Ellis planteó 11 creencias irracionales básicas, aunque pueden existir tantas como personas hay.

- “Necesito amor y aprobación de cuantos me rodean” o “tengo que ser amado/a y tener la aprobación de todas las personas importantes que me rodean”.

- “Para ser una persona valiosa debo conseguir todo lo que me propongo” o “si soy una persona valiosa, tengo que ser siempre competente, suficiente y capaz para conseguir todo lo que me propongo”.

- “Las personas “malas” deben ser castigadas por sus malas acciones”.

- “Es horrible y catastrófico que las cosas no salgan, no sean o no vayan como yo deseo o quiero”.

- “Las desgracias humanas se originan por causas externas y no puedo hacer nada o casi nada para evitar o controlar la pena y el sufrimiento que me producen”.

- “Debo pensar constantemente que puede ocurrir lo peor”.

- “Es más fácil evitar que enfrentarse a las responsabilidades y los problemas de la vida”.

- “Hay que tener a alguien más fuerte en quien confiar”.

- “Mi pasado es determinante de mi presente y de mi futuro”.

- “Debo preocuparme constantemente de los problemas de las otras personas”.

- “Cada problema tiene una solución acertada, y es catastrófico no encontrarla”

Estas ideas irracionales fundamentales contienen tres nociones básicas en las que las personas hacemos peticiones de carácter absoluto a nosotras mismas, las otras y el mundo.

Tengo que actuar bien y tengo que ganar la aprobación por mi forma de actuar.

Todas las personas deben actuar de forma agradable, considerada y justa conmigo; si no lo hacen, son despreciables y malas y deben ser castigadas.

Las condiciones de la vida deben ser buenas y fáciles para que pueda conseguir prácticamente todo lo que quiero sin mucho esfuerzo e incomodidad.

Como vemos, casi todas las personas cultivamos ideas irracionales en nuestra mente fruto de nuestra personalidad, educación y experiencias. El problema radica en que suelen ser la razón de nuestro malestar porque, así como pensamos vemos el mundo acorde a una perspectiva.

No todo es irracional…

En la otra cara de la moneda, sin embargo, podemos encontrar las creencias racionales a cada una de las creencias anteriormente presentadas. Las creencias racionales suelen ser más flexibles, no poniéndonos obstáculos en nuestro camino y no generando un estrés tan intenso como el de las creencias irracionales.

De modo que cuando nos sorprendamos manteniendo una creencia irracional podemos detenernos a reflexionar y cuestionarla. No todo lo que pensamos es cierto, ni tampoco beneficioso, aunque al principio no lo creamos así. No olvidemos que somos tanto “los amos/as como los esclavos/as” de nuestro pensamiento. Por ello hay que tener mucho cuidado con el tipo de creencias que albergamos.

Lo mejor de todo es que tenemos el poder de elegir con qué queremos quedarnos así como de construir las creencias que van a dominar nuestro día a día.

 

Como ejercicio os propongo detectar una creencia irracional de las presentadas por Ellis en vuestra forma de pensar. Incluso os invito a que cuando tengáis un rato libre, reflexionéis sobre vuestra vida y realicéis una lista de pensamientos irracionales que os generen malestar y en otra columna, formas alternativas de pensar. Así podrán comenzar a deshacer nudos, abriendo nuevos caminos de serenidad.

El problema de estas creencias es que, como su nombre indica, la persona se las cree a pies juntillas y no contempla otros planteamientos ni alternativas.

3. La aceptación incondicional de uno mismo

Las enseñanzas de Albert Ellis nos dicen que todos los seres humanos tenemos el mismo valor, independientemente de lo que poseamos o de nuestras características externas. Lo externo es cambiante e incluso perecedero.

Lo que tenemos hoy, puede no estar mañana y no por ello habremos perdido nuestro valor como persona, que es intrínseco a nosotros desde el momento en el que vimos la luz por primera vez.

Si interiorizamos esta idea, que es otra realidad, nos sentiremos mucho más libres y nos querremos como seres humanos sin condiciones, sin tener que ser guapos/as, ni exitosos/as, ni tener mucho dinero…porque eso no determina nuestro valor. Lo más importante es nuestra capacidad de amar la vida y a las otras personas (humanas y no humanas) y a todo lo que nos rodea.

4. La aceptación incondicional de las otras personas

Al igual que la aceptación incondicional de una misma, para ser felices y estar a gusto, debemos practicar la aceptación incondicional de las otras personas, que trata de aceptar al otro ser sea como sea: sea guapo o feo, sea blanca o negra, sea listo o no lo sea, tenga dinero o no lo tenga, etc.

Todos los seres pueden aportarnos cosas maravillosas, independientemente de sus características externas, que como ya se ha dicho, no son importantes.

Además, para liberarnos y no angustiarnos, es muy importante aceptar a las personas de nuestro círculo con sus defectos y virtudes, y no intentar cambiarlos ni enfrascarnos en discusiones infinitas con ellos. No conseguiremos cambiarlos fácilmente. La clave está en aceptar y valorar las virtudes que tiene, porque todo el mundo tiene.

5. La tolerancia a la frustración

Una de las claves de la salud emocional, es practicar la tolerancia a la frustración, es decir, aceptar que el mundo no gira en la dirección que tú quieres, ni que las cosas siempre saldrán como a ti te gustaría.

Esta es una realidad que mucha gente se niega a aceptar y lo pasan realmente mal, y es por sus creencias irracionales sobre el mundo. Ellos piensan en términos de “debería”: “El mundo debería ser como yo quiero” y, cuando esto no se ve cumplido, se ponen ansiosas o se deprimen.

La tolerancia trata de que aceptemos que las cosas a veces nos serán favorables y a veces no y que debemos tolerar estas incomodidades.

6. El tremendismo

Surge cuando la persona piensa que lo que le está ocurriendo es algo terrible, más que dramático y que no lo puede soportar. Se exagera en exceso lo negativo de una situación.

Es una idea falsa que aún nos pone más ansiosas, porque se ha demostrado que el ser humano tiene la capacidad de soportar casi cualquier golpe psicológico, por lo tanto, la creencia racional sería: “Esto que me ocurre es muy incómodo y desagradable, pero por supuesto que puedo soportarlo”.

7. Las imágenes racionales-emotivas

Una de las enseñanzas de Albert Ellis, de las técnicas de la que se sirve la TREC para desactivar las creencias irracionales, son las visualizaciones. Ayudan a practicar hábitos de pensamiento racional y facilitar las emociones sanas.

Se trata de que la persona imagine una situación que teme de la manera más nítida posible, sintiendo todas las emociones que se derivan de ella. Posteriormente, se insta a la persona a que cambie sus sentimientos exagerados por sentimientos apropiados.

Por ejemplo, cambiar el pánico por el desagrado, la depresión, por tristeza… Nos podemos prescribir nuestras propias emociones si nos esforzamos en cambiar nuestra manera de ver las cosas.

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