TRANSFORMAR EL DOLOR EN LUZ

TRANSFORMAR EL DOLOR EN LUZ

1. Enfoca la atención en la emoción que hay dentro de ti.


2. Reconoce que es dolor, sufrimiento.


3. Acepta que está ahí.


4. No pienses en él, no dejes que la emoción se transforme en un pensamiento.


5. No juzgues, no analices, no te identifiques.


6. Permanece presente, siendo el observador de lo que ocurre dentro de ti.


7. Sé consciente del dolor emocional y sé consciente de "el que observa".


Si eres capaz de estar presente y alerta, observando lo que pasa en tu interior, sin juzgar ni analizar, la transformación será posible... la luz de tu consciencia iluminará el dolor, y éste desaparecerá.


(Eckhart Tolle )

 

DOLOR EMOCIONAL: (Manuel Escudero, Psicólogo Clínico)

¿QUÉ ES EL DOLOR EMOCIONAL?

El dolor emocional es una experiencia subjetiva en la que la persona tiene una herida psíquica que nadie ve, pero que provoca un gran sufrimiento interno, generado a nivel psicológico sin que exista ningún motivo o lesión física, y en ocasiones mayor que el sufrimiento que provoca un dolor físico.

Sin embargo, lo cierto es que según la teoría de la puerta de control y la teoría de la neuromatriz, el dolor emocional y el físico están vinculados, de forma que un dolor emocional muy intenso o prolongado en el tiempo puede generar alteraciones físicas reales, es decir, se puede somatizar el sufrimiento emocional.

Somatizar es convertir el sufrimiento originado a nivel psicológico en una lesión física, pudiendo aparecer diversas sintomatologías físicas en diferentes partes del cuerpo, como por ejemplo, dolores musculares, dolores de espalda, problemas en la piel denominados psicodermatosis, alopecias aeratas, vómitos, diarreas, episodios febriles, cefaleas y mareos.

También pueden aparecer problemas gástricos o disfunciones sexuales como disfunción eréctil o pérdida de la libido, y en casos muy extremos puede llegar a provocar respuestas de histeria de conversión, como bloqueos en funciones básicas como el habla o el movimiento, e incluso perder la visión o la sensibilidad de alguna extremidad.

Independientemente de la causa, puede tener su origen en no saber gestionar las situaciones o por no disponer de recursos psicológicos de afrontamiento adaptativos y resilientes.  

 

CAUSAS DEL DOLOR EMOCIONAL

Existe una cantidad prácticamente ilimitada de situaciones externas o internas que pueden generar este sufrimiento que en ocasiones puede llegar a ser insoportable.

Las causas del dolor emocional son puramente psicológicas, y generalmente se asocian a algún tipo de experiencia estresante o aversiva, de origen generalmente ambiental.

La causa puede ser externa como la pérdida de un ser querido, rupturas y desengaños amorosos, peleas y conflictos serios con seres queridos, una situación de ruina económica, la pérdida del hogar, ya sea por una catástrofe o una situación de guerra, un cambio de ciudad, el despido de un trabajo, etc.

O interna como ciertas vivencias o interpretaciones que provengan de nosotros mismos, errores en la gestión de nuestros pensamientos e interpretaciones, ciertos rasgos de personalidad, alguna psicopatología, la pérdida de capacidades, la percepción de un fuerte deterioro físico, la aparición de una enfermedad grave, crónica o incluso terminal o procesamientos erróneos que generen desesperanza, miedos o un fuerte vacío existencial.

El dolor emocional pierde su capacidad adaptativa cuando se convierte en un sufrimiento de gran intensidad permanente o prolongado en el tiempo y supera nuestras capacidades y recursos personales de restablecimiento del equilibrio psicológico.

Cuando no podamos gestionarlo por nosotros mismos, el dolor sea tan intenso o tan duradero que limite nuestra vida o seamos incapaces de adaptarnos a la nueva situación emocional en la que nos encontramos, será necesario acudir a un especialista que nos proporcione ayuda profesional.

De hecho, el suicidio, que es un fenómeno al que nuestra sociedad no presta, desgraciadamente, la suficiente atención, es una de las consecuencias del dolor emocional y no tanto del dolor físico.

Centro Manuel Escudero | Psicología Clínica, Psicoterapia, Psiquiatría y

 

COMO GESTIONAR EL DOLOR EMOCIONAL

El dolor emocional requiere un tratamiento específico de psicoterapia de apoyo, de entrenamiento en procesamiento resiliente, terapia cognitiva y en ocasiones tratamientos específicos para el estrés postraumático.

La característica principal del dolor emocional es que los tratamientos farmacológicos suelen ser poco efectivos.

Lo primero que tenemos que hacer para gestionar el dolor emocional es reconocer su existencia y no negarlo, teniendo en cuenta que cada experiencia dolorosa requiere un proceso más o menos prolongado para asimilarse.

El dolor emocional y el sufrimiento que genera, debemos permitirnos sentirlo y no evitarlo o esconderlo, valorándolo como algo que puede ser natural como respuesta a una situación.

Si perdemos un ser querido es normal pasar un duelo con un grado de sufrimiento, lo importante es pasar las fases del duelo de forma sana, de esta manera, con el paso del tiempo nos adaptaremos a la nueva situación emocional, y poco a poco gestionemos y superemos nuestro dolor.

Es necesario identificar el evento externo o los aspectos psicológicos que han generado el sufrimiento emocional y debemos permitirnos expresarlo y que fluyan las emociones, procurando no vivirlas con angustia sino como algo natural, al tiempo que continuamos, en lo posible, con nuestra vida cotidiana, en la que podemos encontrarnos con nuevas experiencias que generen emociones incompatibles con el sufrimiento.

A nivel cognitivo es importante no cometer errores de pensamiento que prolonguen el sufrimiento. Trabajar la búsqueda de alternativas a nuestra situación vital y neutralizar los motivos del sufrimiento por medio de relativizarlo y proyectarnos al futuro, nos pueden ser de gran ayuda para superar el dolor.

Hay que tener claro un aspecto, si aceptamos el dolor emocional y comprendemos que hay que reconocerlo e interpretarlo igual que reconocemos y tratamos a nuestro dolor físico, estaremos dando el primer paso para solucionarlo y evitar que el sufrimiento vaya a más.

Si padecemos somatizaciones como resultado del dolor emocional, no servirá únicamente un tratamiento médico de esos síntomas. No será posible una recuperación física completa, a menos que se trate la causa psicológica, es decir, el dolor emocional ya que, si no lo hacemos, la sintomatología física asociada a los problemas psicológicos, probablemente reaparecerá de forma recurrente.

Como resumen, la consecuencia que podemos extraer es que el dolor emocional merece la misma atención que el dolor físico.

No debemos menospreciar las heridas emocionales y dejar que se recuperen “de cualquier manera”. Tenemos que concienciar a las personas a nuestro alrededor que el dolor emocional existe y que el sufrimiento que produce es igual o peor que el dolor físico y que, en muchas ocasiones, necesita tratamiento específico.

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